viernes, diciembre 18, 2015

Hombre

Así era él

Él anduvo alejado un tiempo,
luego volvió para yacer pulverizado
con sus pensamientos carbonizados.

Lo planeó todo, deseaba nuevamente regresar
al país gigante, que lo vio desintegrar su salud.
Ahí lo esperaban sus amados hijos en navidad.

Al conocer dentro del amado terruño
que nunca podría volver a ver a sus hijos,
y que la realidad fenecería en la nada...
Decidió que su materia se convirtiera
en cenizas y encrucijadas.

Pulverizado, carbonizado, con los pensamientos
diseminados en la infinitud océanica.
Con el tiempo convertido en trizas y relámpagos
cual polvo volcánico que se desperdiga en la brisa.

Así era él, con el llanto a flor de su garganta,
con la soledad pintada en su rostro,
con la nostalgia de amor a cuestas,
y los planes caídos en resplandores de oscuridad.


Asi era él cuando vivía cubierto de nostalgia.

Venus Maritza Hernández
Safe creative, derechos reservados

jueves, diciembre 17, 2015

El escritor

Él escribía,
pero murió su poesía.
Cuadros en paredes sin futuro,
amor desmedido en el muro.

El trazaba ideales,
sueños sin contrariedades.
El escritor escribía,
pero se esfumó su poesía.

Un señor romántico,
esposo de las tormentas,
gritos y afrentas.
El hombre escribía,
de su planeta, la alegría.

Sin saberlo dibujaba al aire
su encanto espiritual.
El poeta escribía,
risas y lágrimas en elegías.

De mirada en serenos anocheceres,
y dulces impresiones de versos,
el literato escribía,
pero se fue su poesía.

El escritor se desbordaba en sentimientos pero un día se fue al cielo.



Venus Maritza Hernández
Safe creative, derechos reservados

jueves, diciembre 10, 2015

Antonimia

Días que amanecen;
oscuros, lluviosos o con sol.
Vestidos de mi ciudad,
con flores, agua o calor.

Gente que despierta,
seres que deambulan…
Intelectuales con corbata
y el alfabeto en chancletas.

Profesionales en pantuflas,
desempleo a cuestas.
Entes con diplomas falsos,
obvia su apariencia.

Revoltijos de fetos crecidos:
rutinas y muchedumbres,
cucarachas y alimañas,
toneladas de paciencia.
Diamantes humanos,
escasa su existencia.

Buses y autos indignados,
gentío prisionero.
Arduas las labores cotidianas,
de cualquier escala.

Odio atrapado…
Amor desmedido,
la antonimia aguda,
sacude a los cuerpos.

Antonimia de emociones alternas.
Venus Maritza Hernández
Safe creative, derechos reservados