martes, agosto 26, 2014

Memorias de una exfumadora

Estoy intentando dejar de fumar. En los últimos años, he dejado de fumar varias veces, pero al tiempo vuelvo y retomo el vicio. Cuando estoy empezando a limpiar mis pulmones, tengo una sensación extraña, como si la vida adquiriese más intensidad, a pesar de lo arraigado del vicio y del malestar causado por la abstención del cigarrillo; el bienestar que siento es extraño, pues lo percibo en mi mente, mis pensamientos y mis sensaciones del entorno. También se agudiza la memoria, y la capacidad de percepción de los olores y sabores al comer.

Hoy tengo dos cigarrillos, pero no los fumaré, ya me inculqué ese pensamiento en la mente: no fumaré esos dos cigarrillos, todo es fuerza de voluntad, no puedo seguir arriesgando mi vida, no debo, ni quiero. Deseo vivir y hacer muchas cosas. Le pido a Dios que me dé fortaleza y fuerza de voluntad.


Sigo sintiendo esa sensación positiva en mí, pero a la vez, ha regresado ese cansancio inusitado. Me duele todo el cuerpo. Es extraño el efecto que causa el cigarrillo; quita el sueño, relaja; a un alto precio claro; el precio de la salud y la vida. Aspiro aire puro y siento que los pulmones se liberan, siento que me lo agradecen. Aspiro nuevamente y mil memorias se revuelven por salir, mis sentidos se agudizan, y mis capacidades también. Espero seguir teniendo esta fuerza de voluntad, sé que si, que si la tengo; Pero la mayor prueba de resistencia será el tiempo, o sea ya transcurridos varios meses. Ahí está la prueba más grande; el tiempo…


El primer día que deje de fumar, tenía un dolor de cabeza y cuerpo intensos, era un malestar muy extraño, como si mil cansancios retenidos se manifestasen en mi mente y cuerpo, a causa de no fumar. Dormí como nunca, y por primera vez en mucho tiempo sentí que realmente descansé, percibí la liberación real del stress.


Al día siguiente al despertar, me sentí bien conmigo misma, por no haber fumado. Se me olvidaba decirles que por las mañanas tenía una tos extraña, y realmente tuve mucho miedo. El dejar de fumar me hará sentir bien con Dios primeramente, con mis seres queridos y conmigo misma.


¿Por qué esa extraña sensación al fumar? como si nuestra vida se adhiriese a ese insano humo. Sentimos que la aspiración de esos elementos cancerígenos nos da vida, y es todo lo contrario. No queremos ver la realidad, simplemente optamos por vendar nuestros ojos y nuestra mente, y luego agarramos el cigarrillo, lo encendemos y comenzamos la autodestrucción, llenando de humo nuestro espacio pulmonar, el cual solo debe contener aire puro.


Para mí es muy difícil dejar este vicio, pero lo lograré, sé que lo lograré, lo que me da mayor fuerza de voluntad, es tener claro en mi mente, que esa acción: DEJAR DE FUMAR, está limpiando mis pulmones, y está alejando la posibilidad de adquirir una enfermedad letal.


Cinco años despues...


Han transcurrido varios años, luego de estas letras anteriores. Y la convicción que tomé en aquel tiempo fue totalmente decisiva, y para lograr mi objetivo: dejar de fumar, tuve que recurrir a la autoayuda con vídeos publicados en Youtube, lo cual es como una terapia mental, que hace efecto de inmediato, pues fortalece la fuerza de voluntad, al ver en esas filmaciones, realidades y ejemplos de personas en fase terminal de su vida, a causa de enfermedades causadas por el tabaco. Debido a las vivencias de estas personas arrepentidas, comencé a sentir asco y miedo por el cigarrillo. Y si tenía deseos de fumar, sólo bastaba ver estos vídeos para tranquilizarme y sentirme satisfecha por la lucha y el triunfo logrado. Doy gracias a Dios, por la bendición y petición concedida.


Memorias de una exfumadora que logra dejar ese insano vicio, gracias a Dios.



Venus Maritza Hernandez
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